El CEC no se creo
en un Laboratorio.
El
CEC, Centro Excursionista Capdevielle, no nació en un laboratorio. Empezó
a existir, a crecer, a caminar; a hacerse. Han pasado ya más de 36 años
de su nacimiento. El ideal y mística del CEC existen desde el principio
y se fundamentan en "Ser Más para Servir Mejor".er diferentes "mirando
mas alla de sus horizontes" .
Este
grupo de jóvenes se formó en el año de 1964, teniendo como centro la
ciudad de Portoviejo,más exactamente el Colegio Cristo Rey; bajo la
dirección del P. Joaquín Jímenez S.J. Durante los primeros 10 años solamente
estaba integrado por varones, a partir de ese año (1974) empezó a ser
mixto. Desde el año de 1973 el continuador y propulsor de esta obra
es el P. José Ignacio Mendoza Negrillo S.J.
Durante todo este tiempo el CEC se ha formado en varias ciudades de
la Provincia y del Ecuador (Guayaquil, Quito), siendo las ciudades más
representativas Portoviejo, Manta y Chone (siendo las dos primeras las
únicas en donde se mantiene con mucha fuerza).
El
CEC-Manta, surgió a raiz de los frecuentes campamentos que el CEC de
Portoviejo realizaba con estudiantes de colegios religiosos de Manta,
en donde se invitaba también a los estudiantes de OSCUS, y es precisamente
de un grupo de estudiantes de este Centro que nace la idea de formar
un grupo con la misma mística de aquel que dirigía los campamentos.
Gracias al apoyo brindado por la hermanas religiosas de Oscus quienés
prestaron sus instalaciones y su apoyo espiritual para realizar las
reuniones en dicho centro, y además a la desinteresada ayuda de la Srta.
Ketty Delgado, asesora del CEC-Portoviejo, quien cada domingo venía
hasta Manta para compartir sus experiencias con aquellos chicos y jóvenes
que empezaban a soñar con el CEC Manta.
La
primera directora del CEC-Manta fué la Hermana Pilar Guerra, siendo
su sucesora y gran propulsora (en Manta) la Hermana Blanquita Guzmán,
con quien se logro ganar un espacio importante dentro la ciudadanía
mantense.
Por circunstancias del destino el grupo tuvo que separarse de Oscus
como Centro de reunión, sin embargo, encontró rápidamente el apoyo de
los sacerdotes Jesuítas de la Parroquía La Merced, quiénes nos brindaron
un sitio donde reunirnos
y además el apoyo espiritual tan necesario para poder seguir adelante.
Abraham el eterno Creyente tenía 75 años cuando saltó de Jarán y fue
recorriendo un largo camino por etapas. Han pasado ya 42 años en Portoviejo,
y 22 en Manta, los mismos que no han sido nada fáciles,sin embargo damos
mil gracias a Dios por ello, puesto que de lo contrario hoy no tendríamos
razones para sentirnos como nos sentimos.... Llenos de gozo y orgullo.
Que este sea un ejemplo y un estimulo para seguir caminando: "Caminante
no hay camino, se hace camino al andar"
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